Esta camarera recibió, además de una buena propina, una gran lección de vida

Una de la cosas más bellas en el mundo es un acto de amabilidad de forma espontánea y completamente desinteresada por parte de alguien que no conocemos. Cuando alguien que no tiene nada que ver contigo, de repente te trata como a su mejor amigo, te pones a pensar que quizás este mundo todavía tiene esperanzas.

Uno de estos milagros sucedió con la camarera de un restaurante: Becky Nilsen. Un día, uno de los clientes que acudió al establecimiento le dejó una propina generosa, totalmente desproporcionada a su pedido, y logró conmoverla hasta las lágrimas con una pequeña nota:

Esta camarera recibió además de una buena propina una gran lección de vida

La vida es muy corta, anoche murió un amigo mío.
Por favor, ¡pase esta noche con la persona que ama!
¡La vida es demasiado corta!

Esta historia se vuelve todavía más emotiva porque Becky ni siquiera tuvo la oportunidad de agradecerselo a aquella persona. Simplemente quiso hacer algo bueno para ella y rápidamente desapareció del restaurante sin esperar nada a cambio.

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