Las 15 mejores frases de Ana Frank

El holocausto judío se llevó por delante miles de vidas inocentes y mentes preclaras que hubieran podido ayudar a cambiar el mundo tal y como lo conocemos. Una de esas vidas fue la de Ana Frank a la que hoy le rendimos homenaje, haciéndolo extensible a todas las víctimas de persecución, incluso muerte, por cualquier tipo de circunstancia: social, política, religiosa,… y que ahora se encuentran durmiendo el sueño de los justos.

A continuación hemos recopilado algunas de las frases más célebres de Ana Frank y hacemos un repaso por su breve, aunque intensa, biografía.

1. Quien es feliz, hará felices a los demás también.

2. No pienso en toda la miseria, sino en la belleza que aún permanece.

3. A largo plazo, el arma más afilada es un espíritu amable y gentil.

4. ¡Qué maravilloso es que nadie tenga que esperar un instante antes de comenzar a mejorar el mundo!

5. Sé que soy una mujer. Una mujer con fuerza interior y un montón de coraje.

6. Los padres sólo pueden dar buenos consejos o ponernos en el camino del bien, pero la formación del carácter de una persona reside en ella misma.

7. Yo sé lo que quiero. Tengo un objetivo, una opinión, tengo una religión y amor. Déjame ser yo misma. Con eso me basta y me sobra.

8. La pereza puede parecer atractiva, pero el trabajo da satisfacción.

9. Tengo la sensación de ser un pájaro enjaulado al que le han arrancado las alas violentamente, y en la más absoluta penumbra, choca contra los barrotes de su estrecha jaula al querer volar.

10. Mientras puedas mirar al cielo sin temor, sabrás que eres puro por dentro y que pase lo que pase volverás a ser feliz.

11. No quiero haber vivido en vano como la mayoría de la gente. Quiero ser útil o llevar alegría a la gente, incluso a las que nunca conocí. Quiero seguir viviendo incluso después de mi muerte.

12. No se nos permite tener nuestra propia opinión. La gente quiere que mantengamos la boca cerrada, pero eso no te impide tener tu propia opinión. Todo el mundo debe poder decir lo que piensa.

13. Hay una sola regla que necesitas recordar: ríete de todo y olvídate de todos. Suena egoísta, pero de hecho, es la única cura para los que sufren de autocompasión

14. ¡Las mujeres deben ser respetadas! En términos generales, los hombres son reconocidos con gran aprecio en todas partes del mundo, así que: ¿por qué las mujeres no pueden ser consideradas también? A los soldados y héroes de guerra se les honra y conmemora. A los exploradores se les otorga fama inmortal y los mártires son respetados, pero ¿cuántas personas ven a las mujeres también como soldados?

15. Lo que se hace no se puede deshacer, pero se puede prevenir que vuelva a ocurrir.

BONUS

  • Nadie se ha hecho pobre por dar.
  • No puedo imaginar cómo alguien puede decir ‘soy débil’ y seguir siéndolo. Después de todo, si lo sabes, ¿por qué no luchas contra ello? ¿Por qué no entrenar el carácter? La respuesta es: porque es mucho más sencillo no hacerlo.
  • La única manera de conocer verdaderamente a una persona es discutir con ella. Porque cuando discuten en su punto más álgido, revelan su verdadero carácter.
  • Todos tienen dentro una porción de buenas noticias. Las buenas noticias son: ¡No sabes qué tan grandioso puedes ser, cuánto puedes amar, ¡cuánto puedes lograr! y ¡qué tanto potencial tienes!
  • Escribir un diario es una experiencia muy extraña para alguien como yo. No sólo porque nunca antes había escrito algo, sino porque más adelante ni yo ni nadie va a estar interesado en leer las reflexiones de una niña de 13 años. Pero bueno, no importa. Tengo ganas de escribir.

Biografía de Ana Frank, la voz de una esperanza

La Shoah u Holocausto llevado a cabo durante la Segunda Guerra Mundial, es una de las peores tragedias acontecidas en la historia de la humanidad, y que cobró múltiples vidas. Resalta entre las víctimas el nombre de Ana Frank, adolescente que nació el 12 de Junio de 1929 en la ciudad alemana de Fráncfort del Meno, en el seno de una familia judía.

En 1933, ante el ascenso de Hitler y el antisemitismo que comenzaba a crecer en Alemania, los Frank se trasladaron hasta Ámsterdam, en donde Ana pasó la mayor parte de su infancia.

Al cumplir trece años, sus padres le regalaron un diario en el que escribiría sus inquietudes del día a día, su paso a la adolescencia y el miedo a los nazis.

En 1940, Holanda sufre una invasión y Ana y su familia se mudan a las habitaciones traseras del edificio Prinsengracht, donde su padre, solía trabajar con su pequeña empresa Opekta. En el “Anexo Secreto”, como lo llamó la niña en su diario, llegaron a vivir ocho personas: Ana junto con sus padres, Otto y Edith, su hermana mayor Margot, el dentista Fritz Pfeffer (llamado Albert Dussel en sus escritos), el matrimonio de Hermann y Auguste Van Pels (llamados Van Daan) y su hijo Peter; con quien ella mantendría un romance.

El Diario de Ana Frank

El Diario de Ana Frank

Vivieron ocultos hasta el 4 de agosto de 1944, cuando la Policía Secreta, alertada por un informante anónimo, irrumpió en su escondite para arrestarlos. Fueron a parar al campo de trabajo de Westerbork en los Países Bajos.

El 2 de septiembre, todos fueron llevados en tren al infame campo de Auschwitz, donde hombres y mujeres fueron separados.

Ana y su hermana pasaron solo un mes en el complejo de Auschwitz II-Birkenau, antes de ser trasladadas al campo de concentración de Bergen-Belsen. Fallecieron de tifus en marzo de 1945, a muy pocos días de la liberación del lugar.

De todas las personas que estuvieron escondidas en el Anexo Secreto, solo Otto Frank logró sobrevivir después de la guerra. Tanto su familia como los Van Pels y Fritz Pfeffer, perecieron en los campos de concentración o las marchas forzadas. Al regresar a Amsterdam, Otto recibió el diario de su hija de manos de Miep Gies y Bep Boskujil; quienes les habían ayudado a ocultarse.

A día de hoy, el Diario de Ana Frank ha sido traducido a numerosos idiomas y es uno de los testimonios más impactantes de la barbarie nazi.

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